Inglorious Basterds

Sinopsis

Bajo el marco de la ocupación alemana en Francia, en la Segunda Guerra Mundial, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) consigue escapar tras presenciar la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz) y huye a París, donde comienza una nueva vida como dueña de un cine.
En otro rincón de Europa, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados judíos conocidos por el enemigo como “The Basterds” (Los cabrones). Los hombres de Raine se unen a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreta que trabaja para los aliados, con el fin de llevar a cabo una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich. El destino quiere que todos se encuentren bajo la marquesina de un cine donde Shosanna espera para vengarse.

Producción y Crítica.

Tarantino reescribe el género a través de la historia

La institucionalización y repetición de determinados códigos cinematográficos para representar a la Segunda Guerra Mundial ha transformado a todas esas ficciones en una calle de sentido único. Sus imágenes han perdido la perspectiva del tiempo amanerándose hasta el punto de exigir un mayor barroquismo visual para continuar funcionando, aunque sea a medio gas. Una prueba de ello es la —moralmente— confusa Valkyria (Valkyria, Bryan Singer, 2008), así como Los gritos del silencio (The Killing Fields, Roland Joffé, 1984) que, hace veinticinco años, asentó esas bases estéticas en su manera de testimoniar la dictadura de la Khmer rouge en Camboya. Para inspirar el sentimiento de pérdida del amigo desaparecido en los campos de la muerte, Joffé hacía gravitar un cúmulo de referentes cultos —Puccini y su famosa pieza del Turandot, por ejemplo— que hipertrofiasen su raquítico sentido de la imagen. Pero continuaban siendo imágenes pese a todo.

Singer, Mark Herman, Lajos Koltai y cualquier otro de los cineastas que se han adentrado en el barrizal de la memoria cinematográfica nunca entenderá que es absurdo perseguir un grado de ficción o de representación de la realidad que, actualmente, ha sido rebasado. Serán cadáveres exquisitos para un cine que «respira contingencia,  que carece de cualquier sentido prefijado y apela a nuestra propia responsabilidad como constructores de todo relato» (Nancy, Jean-Luc, “La evidencia del filme”, Errata Naturae, 2008). Ésa misma que exige reconstruir un relato agotado abriendo así nuevas posibilidades para reflexionar hacia dónde nos llevan.

En Malditos bastardos Quentin Tarantino remonta la Historia a la manera de Godard. En Histoire(s) du cinéma (Histoire(s) du cinéma, 1988-98) el cineasta suizo toma las diferentes imágenes y las superpone. De la tensión entre el rostro de Gelsomina en La Strada (La Strada, Federico Fellini, 1954) y el suicidio del niño de Alemania, año cero (Germania, anno zero, Roberto Rossellini, 1948) surge el gesto trágico de la ruptura moderna. De la dialéctica que pueda mantener el extracto de un libro escogido al azar de entre el montón que conforma su biblioteca, un itinerario secreto que hace vibrar el sentido de las imágenes del pasado con la posibilidad de un nuevo significado. Tarantino hace lo propio con su visión de la Europa de los 40′, en la que no duda en extrapolar tantos referentes como le sea posible para destruir el carácter orgánico y totalizador de su ficción, y poder construir otra, con tantas ramificaciones como amplia sea nuestra imaginación. Pero de esa apuesta visual se desprende otra aún más potente: la correspondencia que pueda darse entre esa renovación formal y el sentido ético —el nuevo, así como aquel que ya aparece nada más referirnos al Holocausto— al que sus imágenes remiten.

La reinvención de la Historia

La toma de posición de Tarantino con respecto a la Historia es sencillamente extraordinaria. En su inicio, la llegada del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz) gira, por un momento, en el eje del despiadado Sentenza (Lee Van Cleef) de El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto e il cattivo, Sergio Leone, 1966). El caballo es sustituido por el coche fabricado en Alemania, pero se mantiene el subrayado musical de Morricone y, sobre todo, la perversa unión que dota de un carácter no banal —el arquetipo cinematográfico preferido para retratar al oficial nazi— y sí, en cambio, maquiavélico al villano de la función. De un golpe, Tarantino confiere a su criatura un aire de enemigo temible, fascinante y repulsivo; pone en relieve a una figura de cuyo silencio se ha nutrido el dolor de los demás. Porque, y ése es otro detalle, Malditos bastardos exorciza el dolor de las víctimas a través de su venganza, devolviéndoles el golpe con las mismas armas con las que el Tercer Reich extiende su hegemonía: el lenguaje, las imágenes.

El orgullo de la nación, filme de apología totalitarista, cuyo estreno centra la parte final de la película de Tarantino, es el arma de destrucción masiva que manipula el director de Knoxville. Lo hace transfigurando su significado, tal y como anteriormente hizo con Landa o como hará con los mismos Bastardos. Introduce, a modo de contraplano a la imagen de héroe nacional de Frederick Zoller (Daniel Brühl), el discurso vengativo de Shosanna (Mélanie Laurent) pervirtiendo así, mediante sus imágenes, aquellas que previamente habían dislocado el sentido del relato —el lenguaje/la imagen nazi como corruptora/instrumentalizadora del hombre y su discurso— y reduciéndolo a cenizas para que nadie más pueda escucharlo; silenciándolo a la manera nazi, como si nunca hubiese existido.

El sentido del desenlace planteado por Tarantino es el de rodar una catarsis metacinematográfica. Rehabilitar las imágenes desgastadas por el fascismo y la representación temerosa de romper con el signo trágico de éstas. Y, para ello, sólo cabe remontar el material previo; redescribir el mundo cinematográfico y tratarlo como una contingencia sobre la que podemos construir un nuevo mundo. Pero que obliga a desmontar el sentido del previo si no queremos acabar cosificados por su valor reverencial, tal y como sucede en otras ficciones sobre el Holocausto. De ahí que rehabilitar las imágenes liquidándolas con la fuerza de esas mismas imágenes implique necesariamente reinventar la historia, es decir, matar a Hitler.

¿Y ahora qué?

En De Anima escribe Aristóteles que las imágenes vienen a ser lo que las sensaciones. El cuerpo de Hitler cosido a balazos —por si acaso la risa enloquecida de Eli Roth mientras le ametralla no fuese suficiente— es un buen ejemplo. Hay un deseo explícito por materializarla ya que, de alguna manera, marca el final del relato y de sus efectos colaterales. Parece que sin Hitler —y Goebbels, y Hess, y el cine de alpinistas; sin su discurso más extendido y popularizado— el resto de atrocidades se desmoronan como un edificio en ruinas. Tarantino es consciente de que eso no es así y de que, en efecto, sin la parte del león el resto del engranaje podía funcionar maquinalmente. Sin embargo, la muerte de Hitler sí permite desembalsamar ese dolor reprimido y paralizado en nuestro interior a modo de sentimiento colectivo. Es una imagen que desencadena a la ficción, al cine, de todos sus imperativos morales y la libera de su incapacidad para retratar escrupulosamente la realidad tal como fue.

Tarantino abre y cierra simultáneamente las puertas de la ficción. Sabe que la clave radica en jugar con los arquetipos, mezclarlos con sus propios códigos forjados durante su carrera, para que adquieran un relieve que, en cierto modo, los vacíe de esa retórica gilipollas que redirige siempre al mismo punto. Pulverizando las imágenes, Hitler y los nazis son hombres sin mundo, porque aquél sólo existe en el sentido de constreñir a la masa con su lenguaje. Sin el lenguaje neutro y aséptico, Hitler sólo es otro cuerpo más preparado para recibir una ráfaga de metralleta. Se acaba esa Historia porque se redescribe, se hace contingente —olvidando la necesaria pleitesía a la memoria—, se barniza de sensaciones y, finalmente, se clausura mediante la emoción de reducir el mal absoluto a una masa reconocible de villanos sin espacio ni arraigo ni pertenencia en la iconosfera parida por Quentin Tarantino.

Michel Foucault señalaba lo inútil que podía llegar a ser seguir una huella cuyo rastro remite a la diferencia. Con  Malditos bastardos Tarantino prefiere recorrer un camino alternativo creado a base de cortapegar y reformular estructuras pilladas de aquí y de allá, de cuya tensión surja un nuevo mundo de imágenes que bailen frente a nuestros ojos; que rimen a David Bowie con la solución final y la Blitzkrieg con Billy Preston. Pero que estimulen al espectador a reflexionar sobre sus mismos mecanismos de reflexión y, como mínimo, le revuelvan en la butaca sin necesidad de maximalismos ni discursos triunfalistas. Al fin y al cabo, el filme concluye con la presencia de Hans Landa como el futuro villain —cruel, amoral, práctico y esencialmente actual— que capitalizará la ficción cinematográfica de ese nuevo mundo. De nuestro mundo. (Información extraída: Miradas de Cine) http://www.youtube.com/watch?v=5sQhTVz5IjQ

Published in: on January 26, 2011 at 12:36 pm  Leave a Comment  
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Kill Bill vol.2

Sinopsis

Después de eliminar a sus antiguos colegas O-Ren Ishii (Lucy Liu) y Vernita Green (Vivica A. Fox) en “Kill Bill: Vol. 1”, La Novia (Uma Thurman) pone punto final a su sed de justicia en la segunda entrega de la serie. La Novia ya ha eliminado a dos de sus enemigos, pero aún le quedan otros dos en su lista negra: Budd (Michael Madsen) y Elle Driver (Daryl Hannah), antes de centrarse en su último objetivo: matar a Bill (Da-vid Carradine).

Producción y Crítica

Sin duda mucha gente se habrá sorprendido al acercarse a Kill Bill Vol.1 y se ha hallado perdida al no encontrar en el film tres de las constantes del cine de Tarantino: La primera haría referencia a lo simplista de la trama, básicamente una venganza no muy diferente de las que emprendía Charles Bronson en Yo soy la justicia o Steven Seagal en Por encima de la ley, pero en formato femenino, como en la magnífica La novia vestía de negro de François Truffaut. La segunda versaría en lo referente a los diálogos de la cinta, exiguos frente a la tendencia a la verborrea que poseían los gángsters de Reservoir dogs, Pulp fiction y Jackie Brown, o el realizador de éxito de Hollywood interpretado por Tarantino en su episodio para Four rooms, los personajes de Kill Bill Vol.1, hablan poco y claro, dejando que la forma se coma el fondo, siguiendo una plena tradición oriental. La tercera haría referencia al juego de las elipsis, muy marcadas en sus dos primeros films, alejada de ella en Jackie Brown, su film de corte más clásico hasta la fecha -y con el guión de mayor entidad dramática- y sobre la que parece volverse a alejar en este nuevo film… salvo por una excepción: siempre aparece en off o en flash-backs difusos la matanza a cargo de la banda de Bill (John Carradine en un papel pensado para Warren Beatty), Deadly Viper Assassination Squad, de todos los presentes en la boda de La Novia (Thurman) que dará pie a la consecuente venganza.

Este es un término que repito mucho en los artículos, pero esta vez, se me antoja imposible no decirlo, por que Kill Bill Vol.1 es la película que mejor se adhiere a la sentencia: la cuarta película de Quentin Tarantino es una pura fiesta cinematográfica. Un espectáculo para ir a disfrutar como nunca en el cine, viendo Kill Bill Vol.1, uno tiene la sensación de estar emborrachándose (en el mejor y más divertido sentido del término) en la sala de proyección, es una de esas películas en que deberían dejar quemar las butacas después de haber ha disfrutado tanto. A la postre, no es que no importe que la trama no sea existencialista, es que no puede haber otra para un film de estas características. Y, ¿quién dice que en el cine tengas que sentarte a reflexionar ante cualquier obra? Decir que Kill Bill Vol.1 es un espectáculo hueco no es un ataque, es una definición que en absoluto es perjudicial. Pretender que el film tenga un mayor entramado dramático sería como pretender ponerle una pelea de jiu-jitsu a La eternidad y un día o cambiar la banda sonora de In the mood for love por El canto del loco. A Tarantino además le sobran cuatro líneas de argumento para construir un film que mantiene la coherencia formal de la alambicada e imprescindible Pulp fiction -una de las obras cumbre de los 90-, con multitud de idas y venidas tejiendo un entramado cuyo fin no es tan importante como las transiciones, y es que pocos films tan previsibles acaban resultando tan apasionantes.

La falta de diálogo en Kill Bill Vol.1 pone de manifiesto que es lo que interesa al realizador contar. Este film no necesita de verbo para la descripción de entramado y personajes, Tarantino basa toda su fuerza en la imagen, y ¡qué imagen!, es aquí donde las elipsis del atraco en Reservoir dogs y la pelea de boxeo en Pulp fiction resultan contraproducentes. Kill Bill Vol.1 no se calla nada, y lo hace, con la fiereza y sanguinolencia que resultaría de conectar en el tiempo los films de los Shawn Brothers, Akira Kurosawa y Bruce Lee con los de Takeshi Kitano, John Woo y Takashi Miike (todo ello bajo la atenta mirada de Sergio Leone). Desde luego, buscar la lectura ética en la violencia de Kill Bill Vol.1, resulta tan útil como buscarle valores humanos a Ichi, the killer o Hard-boiled, en este punto es clave la labor artesanal de Tarantino a la hora de confeccionar las diferentes coreografías de lucha del film, en especial la salvaje batalla final, censurada para todo el mundo occidental en blanco y negro -único defecto de toda la película- y manteniendo su versión original para los países orientales. Hay que entender el espectáculo de los cuerpos cercenados y la sangre a chorros como parte del gran wuxia horror picture show propuesto por Tarantino, el film, que prácticamente evoluciona como un musical -de nuevo en el cine de Tarantino, la BSO de la película, se hace imprescindible para su disfrute- está coreografiado como tal, y la fiesta que nos propone el realizador de Reservoir dogs parece tener acceso restringido a los estómagos más sensibles (nada que objetar, mientras no prediquen ideologías fascistoides en contra del film). Por supuesto estoy alabando la obra de Tarantino desde un punto de vista lo suficientemente freak, para saber que, de la misma forma que el aficionado a las artes marciales, al anime, al gore más esteticista, a la socarronería fílmica, etc… puede tener un orgasmo de éxtasis en la sala de proyección, el aficionado que desconozca por completo cualquiera de estos productos (sub)culturales, puede disfrutar prácticamente de igual manera del mismo. Tarantino se hace suya la vía del exceso y la recicla adaptándola a su manera de hacer/comprender el cine, que el espectador esté preparado para disfrutarlo es ya cosa de cada uno.

En esta entrada incorporo tres imágenes, la primera imagen trata sobre la escena en la que Bill interrumpe el ensayo de boda, y las otras dos son imágenes de Uma Thurman.

(Sinopsis y Producción, FilmAffinity)

(Crítica: Marta Jiménez, información extraida de Miradas de Cine)

http://www.youtube.com/watch?v=NSR7xRGBnOE

Published in: on January 26, 2011 at 12:17 pm  Leave a Comment  
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Kill Bill vol.1

Sinopsis

Uma Thurman es una asesina que, el día de su boda, es atacada por los miembros de la banda de su jefe, Bill -David Carradine-. Logra sobrevivir al ataque, aunque queda en coma. Cinco años después despierta con un trozo de metal en su cabeza y el deseo de venganza en su corazón.

Producción

Kill Bill es una película épica de dos partes dirigida por Quentin Tarantino. Uma Thurman actúa en el papel de Beatrix Kiddo, un personaje conocido durante la película simplemente como “la Novia” que decide vengarse de Bill (David Carradine) y su escuadrón. Otros miembros del reparto incluyen a Vivica A. Fox, Lucy Liu, Michael Madsen, Sonny Chiba y Daryl Hannah. Debido a la duración de cuatro horas de la película original, se decidió durante la producción separar la película en dos partes, llamadas “Volumen 1” y “Volumen 2”, lanzadas en octubre de 2003 y febrero de 2004 respectivamente.

La película comenzó con una dedicatoria al director japonés Kinji Fukasaku,y estuvo inspirada en la película de animación japonesa Blood: The Last Vampire. Una edición diferente de la película fue lanzada específicamente para Japón, y fue estrenada varias semanas más tarde. Mientras que la versión estadounidense muestra la escena de la batalla contra el grupo “Los 88 maníacos” en blanco y negro, la versión japonesa y europea la muestra totalmente en color. El rodaje de la película duró 8 meses y muchas de sus escenas fueron filmadas en Japón. Miramax es la distribuidora en los Estados Unidos.

En esta entrada os muestro tres imágenes increíbles de la película, la primera muestra la escena final de lucha contra O-ren ishii, al igual que la segunda imagen. La tercera escena Uma lucha contra GOGO.

(Sinopsis y Producción FilmAffinity)

Published in: on January 22, 2011 at 2:22 pm  Leave a Comment  
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Jackie Brown

Sinopsis

Jackie Brown (Pam Grier) es una azafata de vuelo que, necesitada de dinero, hace de correo para Robbie, un mafioso buscado por la policía. Todo parece ir bien, hasta que un día es sorprendida en la aduana y acusada de tráfico de drogas y evasión. Para evitar ingresar en prisión, la policía sólo deja a Jackie una salida: ayudarles a llegar hasta Robbie.

Producción

Jackie Brown es una película de crimen y thriller de 1997, escrita y dirigida por Quentin Tarantino. La protagonizan Pam Grier, Robert Forster, Robert De Niro, Samuel L. Jackson, Bridget Fonda, y Michael Keaton. Fue la tercera película de Tarantino después de su éxito con Reservoir Dogs (1992) y Pulp Fiction (1994).

Esta película está considerada como la película de Blaxploitation de Tarantino, al igual que Reservoir Dogs es su película de atracos, Pulp Fiction la de cine negro, y Kill Bill la de artes marciales.

La película fue muy criticada por los seguidores de Tarantino, ya que es un muy diferente estilo del de sus dos anteriores filmes; ésta cuenta una historia no tan violenta, tiene una narración más clásica y relajada y la sangre no es tan abundante. Sin embargo, fue bien recibida por la crítica especializada.

Está basada en la novela Rum Punch de Elmore Leonard. Tarantino extrajo los diálogos del libro casi iguales (otra razón del disgusto de sus fans: los diálogos tienen diferente estructura).

Crítica

Una vez Quentin Tarantino alcanzó la gloria con “Pulp Fiction”, con premios en Cannes, con un Oscar que lo elevaba al olimpo de Hollywood, se convirtió en el cineasta joven llamado a renovar el cine norteamericano. En torno a su figura y sus únicas dos películas se formó todo un fenómeno fan que alcanzaba cotas insospechadas. También es cierto que el propio Quentin aportaba un valor añadido: carácter extrovertido, verborrea abundante y ganas de convertirse en un estrella mediática sin complejos.

Todo eso fue lo que logró tras su enorme éxito. Pero también conseguía enamorar a la mayor parte de la crítica especializada, había conseguido todo un hito con ‘Pulp Fiction’ y el futuro era algo que se mirarían más ojos y con mayor intensidad. También sus detractores, que de todo tiene que haber a pesar de su sobrada demostración de talento, estaban al quite para asestarle un golpe al menor tropezón. Sin embargo, Quentin se dedicaría a crecer como figura y tardaría, pero llegó con un nuevo título en 1997. ‘Jackie Brown’ sería la menos tarantiana de sus películas (inclusive hasta el día de hoy), era una reinvención, una forma de reivindicar que su cine era algo más que sangre, violencia y fama desmedida.

Al comienzo de la entrada os muestro la caratula de la película.

(Sinopsis y Producción, FilmAffinity)

(Crítica, Marta Jiménez e información necesaria de Miradas de Cine)

Published in: on January 20, 2011 at 6:47 pm  Leave a Comment  
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Pulp Fiction :)

Sinopsis

Jules y Vincent son dos asesinos a sueldo que trabajan para Marsellus Wallace. Antes de realizar uno de sus “trabajos”, Vincent le confiesa a Jules que Marsellus le ha pedido que cuide de su novia, Mia. Comienzan a hablar sobre lo peligroso de sobrepasarse con la novia del jefe, pero llega la hora de trabajar y ambos deben ponerse en faena. Su misión: recuperar un misterioso maletín.

Producción

Protagonizada por John Travolta, Bruce Willis, Samuel L. Jackson y Uma Thurman, entre otros. Debido a sus eclécticos diálogos, su combinación irónica de humor y violencia, y sus múltiples referencias cinematográficas y a la cultura pop que fueron tan utilizadas múltiples veces posteriormente, influyó en la forma de hacer cine. Es considerada también una de las películas más representativas del cine realizado por Tarantino.

Se estrenó en mayo de 1994 en el Festival de Cine de Cannes, donde consiguió la Palma de Oro. Posteriormente fue galardonada con el Globo de Oro al mejor guión y obtuvo siete candidaturas en la 67ª edición de los Premios Óscar, si bien solo ganó el Óscar al mejor guión original. Asimismo, recibió más de cuarenta premios internacionales y otras tantas nominaciones.

Crítica

Visto el fenómeno con la perspectiva que dan los años, sobre todo respecto a la carrera cinematográfica que ha desarrollado su autor, se hace evidente que la abrumadora acogida de crítica y público de la que gozó en su momento Pulp Fiction (1994) le venía un poco grande a un film que, seamos sinceros, pese a conservar muchas virtudes, se ha desinflado con el tiempo —lo que no significa que mereciera los (injustos) ataques lanzados por los detractores habituales de su director—. Está claro que aquí Quentin Tarantino no podía ofrecer ya la frescura, la espontaneidad de su anterior Reservoir Dogs (1992), y que todavía tenía que reflexionar mucho, y pegar unos cuantos bandazos artísticos, antes de llegar a conseguir la libertad expresiva alcanzada, mal que le pese a los que minusvaloran semejante díptico, en Kill Bill: Vol. 1 (2003) y Kill Bill: Vol. 2 (2004). Este homenaje, de claros ecos godardianos, a las clásicas crook stories de publicaciones a lo Black Mask, tiene la vocación de ser una película de culto instantáneo —y, eso hay que reconocérselo a su director/guionista, lo consiguió con creces— y es lo que precisamente acaba lastrando a una propuesta tan pendiente de su propia posmodernidad que, por momentos, pierde la perspectiva de lo que está contando, que no de a quién se lo está contando.

A continuación os pongo la imagen de la caratula de la película.

(Sinopsis y Producción: FilmAffinity)

(Crítica, Marta Jiménez y alguna información necesaria de Miradas de Cine)


Published in: on January 20, 2011 at 6:38 pm  Comments (1)  
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Reservoir Dogs

SINOPSIS

Una banda organizada formada por seis individuos es contratada para dar un golpe. Anteriormente varios de los miembros no se conocían entre sí, por lo que entre ellos usan nombres en clave. El objetivo: atracar una empresa para llevarse unos diamantes. Pero, antes de que suene la alarma, la policía ya está allí. Algunos mueren en el atraco, y el resto se reúne en el lugar convenido.

Producción

Debut de Tarantino como director, y protagonizada por Tim Roth, Harvey Keitel, Steve Buscemi, Michael Madsen, Chris Penn y Lawrence Tierney. La actuación de Tarantino es de menor trascendencia, como también la del escritor exconvicto, Eddie Bunker. Reservoir Dogs incorpora muchos temas y estéticas que se transformarían y se darían a conocer como sellos propios de Tarantino, como director y guionista.

Tarantino, quien en sus inicios trabajó como empleado en una tienda de vídeos en Los Ángeles, originalmente iba a filmar la película junto a sus amigos con un presupuesto de 30.000 dólares, un formato de 16 mm y el productor Lawrence Bender sería quien realizaría el papel de “Eddie Cabot”. Sin embargo, el actor Harvey Keitel se involucró en el proyecto por vía de la esposa del profesor de actuación de Bender, la cual entregó una copia del guión a Keitel, quien estuvo no sólo de acuerdo en tener un papel en el film, sino también en coproducirlo. Con la ayuda de Keitel, los realizadores fueron capaces de aumentar el presupuesto a 1,2 millones de dólares para la realización del film, demasiado extenso para una película realizada de forma independiente, pero una pequeña fracción de lo que sería una típica producción de Hollywood. La película desde ese entonces es vista como un importante y muy influyente hito del cine independiente.

Crítica

En pocas ocasiones podemos asistir al debut tan contundente de un cineasta. Allá por el año 1992, un joven envenenado por una cinefilia aguda y amante tanto del cine clásico como de productos de serie Z (además de las series televisivas, la películas asiáticas de Kung Fu, los cómics o la música de los setenta), encontró la inspiración suficiente en un soberbio guión, que acabó convirtiéndose en la génesis de un nuevo estilo de hacer cine. O al menos en una nueva forma de contar lo que ya se conoce.

Puede cuestionarse si Quentin Tarantino creó algo realmente original con ‘Reservoir Dogs’, y motivos existen, pero no se puede negar que supo convertir su particular punto de vista de un cine explosivo, divertido, fragmentado y visualmente absorbente en una película que sentaría las bases del tarantinismo.

En esta entrada muestro una imagen de la caratula de la película, y la imagen de una de las escenas mas importantes de la película.

(Sinopsis y producción extraídas de FILMAFFINITY)

(Crítica, Marta Jiménez, con información de: Miradas de Cine)

http://www.goear.com/listen/f85d59d/stuck-in-the-middle-with-you-stealers-wheel

Aquí os dejo el trailer de la película:

Published in: on January 20, 2011 at 6:20 pm  Leave a Comment  
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